miércoles, 1 de abril de 2015

pasan los días

Me he quitado los calcetines, y no tiene vuelta atrás. Si hace unas semanas declaré oficialmente que yo ya estaba en modo primavera, hoy puedo decir que he dado un paso más, nunca mejor dicho, y he desterrado los calcetines. Algunos me llamaréis loco, otros epatador, e incluso varios de vosotros no me hagáis ni puñetero caso, pero ya está hecho.

En poco más de una semana es mi cumpleaños, este año quiero que mis fans me regalen un reloj, el de la foto, concretamente, un apple watch. Pero el modelo de la foto, no otro, que ya me sé yo lo que pasa después, que me regalan uno parecido y ya se me joroba la posibilidad de comprarme el que realmente quería.

Hace no mucho pensaba que quería un Omega Seamaster, que es un reloj así como de señor joven clase media, un reloj que exige un esfuerzo económico importante pero no imposible, es decir, que me podría permitir. Que la gente que me viese con él no pensase: "es una falsificación, se le ha comprado a los gitanos". Además lo llevaría unos cuantos años y después se lo regalaría a alguno de mis hijos cuando cumpliesen los 18 o cuando cumpliesen alguno de sus sueños, en plan peliculero. Sería un legado familiar. 

Yo por entonces aparentaría ser un señor mayor acomodado, más de tener un Patek Philippe. Pero por llevar la contraria (y sobretodo por la cuestión monetaria) empezaría a utilizar relojes de propaganda.

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