martes, 7 de abril de 2015

8 años

Estamos en pre campaña, leí ayer las últimas encuestas relativas a esta mi comunidad. No sé cómo tomármelas, si ver el vaso medio lleno y pensar que es posible que los de siempre pierdan su mayoría absoluta, o en cambio verlo medio vacío y confirmar que todo sigue igual.

La horquilla lo mismo te da la gloria que la miseria. Yo tengo muy claro que me posiciono en el lado de la miseria para los de siempre, votaré en consecuencia a cualquier color que no sea el azul eterno. ¿Por qué?, porque el pescado cuando pasa el tiempo huele, y aquí el tiempo ha sido mucho no, muchísimo. El pescado azul se ha momificado y es hora de retirarlo, puede que al principio cuando estaba fresco (hace más de 20 años) ayudase a bajar el nivel de colesterol, pero ahora no sirve ni para hacer un caldo, te arruina todo lo que toca.

En todo caso el cambio no será nunca el suficiente, puede que se oxigene parcialmente el ambiente, pero lo que realmente se necesita es sardina fresca, nueva. Y eso es imposible hasta que no se realice una reforma profunda del sistema político. De momento propondría que se legislase la temporalidad máxima de todo cargo electo: 8 años, con ocho años es suficiente, más que suficiente. Debería limitarse a este periodo máximo la posibilidad de que una persona elegida o nombrada presidente, alcalde, senador, congresista, concejal, secretario de estado o director general, ... pudiese desarrollar su trabajo en política, y después fuera, a otra cosa.


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