martes, 11 de noviembre de 2014

¡todos a la carcel!


La cosa se está poniendo achuchadita, cualquier día, cualquiera de nosotros, acabamos en la cárcel y más vale que sea antes que después, porque al ritmo que vamos, dentro de poco no habrá sitio para todos.

El ambiente en "la organización" para la que trabajo lleva revuelto una temporada, varios compañeros han sido imputados al estilo "Equipo A", es decir, por crímenes que no cometieron, y dentro de no demasiado van a caer otros cuantos, y luego otros más, y así hasta que llegue el charco de mierda hasta el pueblo donde trabajo...

El caso es que entre las tramas de palacio, las de "la organización" y la operación Púnica, hace unos días un compañero (valiente eufemismo para describir al "capo" que trajina los asuntos de la chamba donde trabajamos) viene al despacho con una sonrisa de oreja a oreja y me dice:

-" ¿qué tal llevas lo de la operación Púnica?, exdr"

-" Pues mira DonVito, estoy tranquilísimo, porque sé que si voy a la cárcel voy a ir contigo, y conociéndote, lo vamos a pasar en grande, no nos va a faltar de nada. Vamos a estar mejor que Mario Conde, Blesa, Bárcenas y Farruquito juntos. Con lo bien que te manejas, en dos días tenemos a un gitanillo de escolta/secretario y empezamos a dar audiencia como los grandes". - le contesté.

El muy sagaz se reía mientras salía del despacho: -"Sácame eso que tenemos pendiente, exdr, que me urge..."

Lógicamente nada más quedarme solo la cabeza se me disparó y empezó a maquinar cómo sería estar en la cárcel...:

Lo primero, en la cárcel hay que estar con yonquichandal, es obligatorio, el chándal de nylon debe de ser el básico para el trullo. La verdad es que no estoy muy familiarizado con esa vestimenta, pero todo es ponerse. Hasta ahora, en 40 años no me puesto el chándal para nada que no fuese ir a hacer deporte, mi padre por ejemplo se ha comprado su primer pantalón de chándal con 64 años, un tío mío que ya no cumple los 50 tiene todavía el chándal rojo y blanco del colegio incorrupto, mis hijos tienen el concepto (sabiamente inculcado por sus padres) que vestir de chándal en casa es vestir de rumanillo. Yo en casa no ando con chándal ni nada parecido, yo solo recibo en chándal si estoy en la cárcel, allí sí.

Además tengo todavía guardado dos chaquetas de chándal míticas, una de "piel de melocotón" de Adidas modelo selección española de baloncesto Los Ángeles 84, que me queda hasta grande (¡gracias moda xxl de los 80!) y otra de nylon, nylon del bueno, de cuando nos patrocinaba una academia de inglés allá por el 85, ambas están como nuevas, listas para empezar una segunda vida.


No hay comentarios:

Publicar un comentario