miércoles, 12 de noviembre de 2014

Otra temporada en el infierno

El sábado comenzó la liga de baloncesto de las niñas. Estoy en condiciones de afirmar que va a ser otro año jodido, no necesito esperar dos o tres partidos para saber que no hay nada que hacer.

C., uno de los niños que ya jugaba el año pasado lo tuvo claro desde el primer día, en cuanto vio que se habían apuntado 7 pequeñines de segundo (C. está en cuarto), dijo: "Yo me piro a alevines con los mayores, que no estoy dispuesto a tirar de éstos pequeñarras". C. es un crío pero ya es sabio: en la vida no hay que hacer prisioneros, así que se ha ido dejándonos atrás a pesar de que la liga de alevines es una competición para "machos alfa" (según sus propias palabras). 

¡C. es un niño como dios manda!, podrá ser un tocapelotas, un niño movido, un tormento para los profesores, pero ¡narices, tiene sangre en las venas!, no como los otros niños con los que nos hemos quedado en el equipo, son los que el año pasado se asustaban cuando les caía el balón encima, los mismos que demostraron tener el grupo sanguíneo de las gallinas...

¿Pero qué narices está haciendo el siglo XXI a los niños?, el interné está provocando un cambio a nivel de género. La humanidad no se divide ya en hombres y mujeres, no, ahora tanto "club penguin", tanto "Clan tv", tanto "scratch", tanta modernidad ha redefinido el género humano entre "los de sangre" y "los de horchata"

¿Cómo es posible que la única que sepa botar en condiciones sea mi niña la mayor?, ¿Cómo es posibles que solo mi niña la mediana sepa que se saca de banda detrás de la línea de saque?... En el siglo XX los niños y niñas teníamos grabado a nivel molecular el saber botar un balón a los 9 años, sabíamos defender, sabíamos competir...

Pero no, no intentes ser ahora un entrenador que inculque a los niños el sano espíritu de la competición, los valores de la lucha y la autoestima, te tacharán de filofascista y ogro... Ahora lo que se lleva es ir a jugar a un deporte para ¡¡¡divertirse!!!, no presionar a los niños, ... Pero, ¡joder!, ¡el único que tiene que ir a un partido a divertirse soy yo, un padre!, ¡los jugadores están para luchar y competir, para aprender!, ¡¡¡¡yo no puedo ir a sufrir!!!!.

Mi reino está claro que no es de este mundo (al menos no de este siglo)

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