miércoles, 3 de septiembre de 2014

el día que volví a correr

Tiras de la anilla y se inicia la descompresión lumbar de manera exponencial, los cuidados de 10 meses se disuelven, se pierden como lágrimas en la lluvia. Una cerveza lleva a una cocacola, unas patatas fritas, los helados (fabricados de adictivos que no aditivos), ... el camino a la perdición.

Pero algo en ti hace click a finales de julio y vuelves a correr, bueno, lo intentas (y lo escribes):

Día 1. No me lo voy a poner muy difícil, eres consciente de que no va a ser una carrera, va a ser una lucha interior, todo se reduce a controlar la cabeza, ¡cómo si fuese fácil!.
Los primeros minutos no están mal, incluso haces caso a lo que escuchas en la radio, hoy por ejemplo he aprendido que la canción preferida de los Smiths para Noel Gallagher es "this charming man". Cuando escucho la voz de Morrissey me doy cuenta de lo mucho que me gusta, tiene una de esas voces que tienen personalidad arrolladora como la de Bowie, la de Björk, ... Son pocas y viven al margen de los cánones de la belleza y el academicismo. Son catalizadores de sensaciones de bienestar, productores de endorfinas.

Pero cuando vuelves a correr después de tanto tiempo ni estos "chutes" de elementos químicos son suficientes para acallar las voces del demonio hijodeñú que resuena en tu cabeza diciendo: "¡¡para, para, para, para, para" ... A los 17 minutos he sucumbido...¡menuda fuerza de voluntad de mierda!

Y es que en el momento que sucumbes se inicia un proceso de negociación, la negociación sobre cuando volver a correr y cuanto tiempo durará esa nueva carrera. El intento de mentirte a ti mismo y encima salir reforzado del fracaso. Pero es lo que hay, te pones un límite de 5 minutos andando y vuelves al lío...

Un, dos, un ,dos, a correr de nuevo. Parece que todo va bien,... lo mismo ha sido una buena idea parar un rato...¡los cojones!, rápidamente vuelven los gritos lastimeros de tu voz interior. Es más, te das cuenta de que sabes más de física cuántica de lo que creías, por ejemplo sabes que siempre que se corre o se va en bici, el viento viene en contra, es una ley inamovible, da igual que cambies de sentido o de dirección, el aire siempre va en contra.

Y una vez maquinada esta chorrada, te paras otra vez, y te dices "menudo cagao estoy hecho", pero ya no te molestas en negociar el volver a alcanzar la velocidad del sonido, bueno, en este caso del susurro, ahora claudicas y piensas, "mañana será otro día"

3 comentarios:

  1. Me tranquiliza que definitivamente hayas vuelto (no, lo de correr, no).............creía que te ibas a ir así, sin más,.... sin más explicaciones, de repente, sin al menos comparecer ante el Parlamento, sin abdicar en nadie...........sin simular tu propia muerte que es como siempre había imaginado este final.

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  2. Lo importante son las pulsaciones.
    Yo ya no puedo medirlas
    pp

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