jueves, 11 de septiembre de 2014

después de ferias

Ya lo puedo confirmar sin miedo a equivocarme:

"Un año más el 100% de la programación de las ferias y fiestas de mi ciudad me importa una eme". Ya es difícil conseguir este porcentaje de acierto, pero el éxito ha sido pleno y solo deseo que se acaben de una vez.

El caso es que las ferias tienen un efecto rompedor en mi esquema temporal, es decir, normalmente dividen los años, suponen mi fin de año particular. Dejo cosas o programo propósitos para "después de ferias", para cuando empiece el curso, mi unidad de medida temporal.

Lo último que voy a hacer este curso, justo para iniciar el año va a ser escribir en un papel todos los miedos que me asaltan para la nueva temporada, voy a encerrar en papel a los fantasmas que me rondan por la cabeza, los listaré sin orden ni concierto, uno tras otro, seré exhaustivo, estarán todos: los recurrentes, los crónicos, los reales, los potenciales y los imaginarios. Y después quemaré el listado, algo así como un rito de depuración pero sin ofrecer cabras degolladas a los dioses...

Cerraré un instante los ojos pensaré: "¡todo va a salir bien!" y daré la bienvenida a la rutina, la confortable y sana rutina que nos guía y sostiene día a día.


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