lunes, 21 de abril de 2014

las 40 de los 40: año 1976

1976 fue el año en que nació mi hermano R. y el año en que el punk se hace mayor. Nacen y conviven en amor y compañía dos de los más grandes hits del punk mainstream, uno en cada lado del charco: Los Sex Pistols con "anarchy in the UK" y los Ramones desde NYC con el "Blitzkrieg Bop".

¿A quién quieres más a papá o a mamá?, la elección en este caso es fácil, me quedo con los Ramones. Un grupo que trasciende y se convierte en un concepto global, estético, vital, artístico e incluso musical. Sus miembros hace tiempo cambiaron de dimensión y mutaron en iconos, sus camisetas se venden en los bazares del low-cost más populosos, la estética de cada uno de ellos perdurará en clones por décadas, serán citados por nobles y plebeyos como referentes.

En cuanto a lo musical, no me canso de repetir las palabras de Nacho Canut: "los Ramones eran tan perfectos que no, no tenía sentido la evolución, porque es que, claro descubrieron la perfección, y a partir de la perfección ¿dónde vas?, ¿cuándo te mueres y vas al cielo?, no vas a ningún sitio más, te quedas en el cielo, bueno pues los Ramones descubrieron el cielo y se quedaron allí"

Mi conversión al ramonismo se produjo a final de los 80, en plena adolescencia, que es el mejor momento para que te pasen este tipo de cosas. En la adolescencia hay que ser todo y de todo, así, en general: hortera, macarra, pijo, costra, revolucionario, contestón, rojeras, facha, ramonista, americano, loco, sensato, indi, comercial, ... hay que pasar por todas las etapas que se pueda para llegar vivido a los 20 o veintitantos y darse la leche contra la realidad desde todo lo alto porque lo que no te mata, te hace más fuerte.

one, two, three!!!!,


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