martes, 11 de febrero de 2014

Lluvia de ideas

El otro día mi hija L. me contó que estaba haciendo una "lluvia de ideas" como paso previo para redactar un cuento, que era la tarea que tenía como deberes. ¡Qué maravilla!, desde luego lo que hemos avanzado en treinta años, a su edad en mi cole como mucho te caía una "lluvia de collejas" o una "manada de leches".

Una de mis mayores frustraciones es la incapacidad para escribir un cuento o más aún una novela, no me veo capaz ni con una lluvia de ideas ni amenazado con una manada de leches. Según leo en un suplemento cultural del País, a Paul Auster le está empezando a pasar algo así, contaba cómo cada vez le resulta más difícil escribir una novela, y si encima es buena ni te cuento, por eso se dedicaba a sacar diarios, extractos, ideas,... basura diría yo. Mira que soy/era fan de Auster, pero a mi juicio lo último bueno que hizo se remonta a Mr. Vértigo de 1994, después caída más o menos libre con Tombuctú,...

El desarrollo de todas mis ideas para un cuento o novela no superan los 140 caracteres, ¡no doy ni para dos twitts!. Solo veo dos posibles soluciones:
a) Narrar las aventuras vitales de una de mis amigas que tiene una vida muy divertida.
b) Re-escribir los escritos de otras personas, que es la profesión del protagonista de "Karoo", la divertida novela que me estoy leyendo con devoción.

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