viernes, 24 de enero de 2014

la típica entrada sobre el tiempo

Lo bueno de trabajar casi en el medio del campo son las vistas, asistimos casi todos los días a amaneceres espectaculares, incluso los días presumiblemente horribles en los que la niebla intenta rodearnos se producen milagros como el del miércoles, cuando el sol luchando contra los elementos, se abrió paso con tal potencia que parecía que llegaba el juicio final. La luz entre crepuscular y sulfúrica brotaba a través de las nubes y se difuminaba al llegar al mar de neblina que bañaba los campos, no nos cabía la duda de que en cualquier momento iba a aparecer la mano de dios, pero no, no la vimos y tuvimos que acabar el café para volver al trabajo.



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