martes, 21 de enero de 2014

aprendiz de Kung-Fú

El siguiente libro de temática más o menos musical que me he leído ha sido "Aprendiz de Kung-Fú" de mi adorado Francisco Nixon

Forma parte de una pequeña colección titulada "mis documentos" de Ediciones Chelsea, un proyecto editorial "hijo"de Alex Díaz (Los Flechazos, Cooper). "En ella, invitamos a nuestros músicos favoritos a rescatar del disco duro de sus ordenadores documentos de texto y archivos para que trata de "armar un breve relato que refleje, en capítulos intercambiables, cuáles son los dichos y hechos del... autor en cuestión. Una suerte de “memorias”, imperfectas pero reveladoras, que huyen de los datos y el historicismo. Un dinámico ejercicio de literatura circunstancial, que en algunos momentos roza la anti-literatura; reflexiones volcadas al papel en un caos ordenado, que esquiva la cronología más estricta y el afán completista de otras publicaciones. "

Es breve pero cargado de razones y reflexiones de una persona de la que hay que ser fan, porque todo lo que dice o hace "procede", por ejemplo leed esta entrada incluida en el libro (me he permitido la osadía de cortar y pegar), es canela en rama:

"Me llama la atención que cuando se habla de poesía en El País se sobreentiende que la poesía por antonomasia es la poesía lírica, en concreto, la romántica (fíjense en el señor con levita encaramado). Incluso en el artículo que sirve de contrapunto para rebajar un poco el tono de la celebración, (y que está muy bien) pasa lo mismo.

Yo lo que le recomendaría al que quisiera leer poesía es que leyera a Homero, Eurípides, Dante, Ariosto, Milton, etc. Es mucho más divertido (por partes). Lo de los sentimientos y las metáforas está muy bien, pero se agota un poco en la mismidad. "Yo, yo, yo..." Que sí, que ya, que ya, que ya... Lo importante no es el ego, ni los sentimientos, ni la expresión, ni el lenguaje, ni leches. Lo importante son las historias y los personajes. ¿Con quién te irías antes a tomar una caña, con alguien que cuenta jugosas anécdotas o alguien que está todo el día hablando de sus problemas?

Tras la muerte de Dios allá por finales del XVIII, el Ego ocupa su lugar. Y si Dios era un coñazo, el Ego es dos.

P.D. La pregunta que abre el artículo del País "¿Para qué sirve la poesía?" enlaza con la cuestión que se planteó aquí hace pocos días, acerca de si la crítica musical debía servir para algo
. Mi respuesta es que la poesía sirve para vender libros de poesía. Y si no fuera así, dudo que el País hablara siquiera de ello. Igualmente, si la crítica de discos no sirve para vender discos, sirve para poco."

Más razón que un santo, ¿no?. Y lo de "dios era un coñazo, el ego son dos" para aplaudir hasta sangrar...



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