jueves, 3 de octubre de 2013

hazte un favor (apología del spotifysmo)

Mis días laborales se inician desde hace unos meses más o menos de la misma manera, enciendo el ordenador, abro el correo electrónico (casi siempre vacío), abro el gmail (casi siempre lleno de mails de propaganda y ofertas textiles tentadoras) y abro el deezer (que no sé porqué se me abre por el último disco de Fangoria).

¿Por qué Deezer y no Spotify?, ¿voy de guay?, en absoluto, simplemente es que el spotify no rula en el ordenador del trabajo, cuestión de cortafuegos o similar. El caso es que me escucho religiosamente el Cuatricromía, como el que es de misa y comunión diaria y después indago tirando de memoria, corazón o actualidad. Y tan a gusto toda la mañana, bueno, ya no tan a gusto desde que redescubrí el spotify en casa, joder menuda gozada, una vez superado el síndrome de Stendhal empiezas a disfrutar como un enano. Tienes a tu disposición  todo, sí  ¡TODO!, no me vengan ahora los epatadores con que en spotify no está lo nuevo de un sello microscópico y avanzadísimo de un pueblo de la más profunda Finlandia porque no es necesario, eso son bobadas que están bien para impresionar a los colegas y ser un modernete en medio de catetolandia, pero primero nos hacemos los deberes con el spoty y luego si eso lo compaginamos con los descubrimientos del microscopio.

En fin, que me lo estoy pasando en grande con la pestañita (función) "discover", no la pilotaba pero es una maravilla porque empecé escuchando una canción de God Help the Girl y tirando de ahí me escuché a los The Bible, he recuperado a los Wedding Present, lloré como antaño cuando volví a los Stone Roses (J., we are the resurrection), es decir, puede que no me haya "descubierto" nada (son muchos años en esta mierda), pero sí me ha redescubierto grandes emociones y sin tener que ir al trastero a por las cassettes.

Acabo de escucharme unos discos de los míticos Psychedelic Furs, hacía 20 años que no me acordaba de lo jodidamente buenos que eran, pero también me he acordado de que un amigo/conocido de por entonces ,(C.), decía de mi y mis gustos musicales que eran "psicodélicos", que no entendía cómo me gustaba Prince, los Pixies, los Red Hot Chili Peppers, los nuevos flamencos, ... entonces no lo entendí, pero acabo de darme cuenta de que confundía psicodélico con ecléctico...

Haceos un favor y descargad el spotify, si es preciso pagaos una cuenta premium, son cuatro pesetas en comparación con la bestialidad de horas de diversión al alcance del oído. Otro día si eso defenderé la conveniencia de que el ministerio conceda licencias de premium a los escolares, para que vayan jugando a escuchar sus canciones de los grupos de moda y con suerte acaben formándose como melómanos, a riesgo de convertirse en eclécticos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario