martes, 27 de agosto de 2013

lugares ocupados

El hombre llegó a la luna en 1969, la estatua de la Libertad llegó a Nueva York en 1885, estas cosas las he aprendido o al menos las he fijado en mi memoria leyendo. Lo del hombre en la luna se me quedó leyendo "El palacio de la luna" de Paul Auster, lo de la llegada de la francesa Estatua de la Libertad lo he aprendido leyendo "Caperucita en Manhattan" de Carmen Martin Gaite, una novela de momento deliciosa, (no la he acabado), y es que "el saber no ocupa lugar", que es un dicho así muy manido, no como el que soltó el otro día mi hermano R. después de que mi padre arreglara un fregadero con un latiguillo del pleistoceno : "la mierda no ocupa lugar", joder y tiene toda la razón, con mierda se refería a todas esas porquerías, basuras, trastos presuntamente inservibles o rotos que guardan y acumulan los padres (varones) y los suegros (varones) con la oposición frontal, total y absoluta de sus mujeres. Si no llega a ser por la labor poco reconocida y vilipendiada de recoger piezas de lavadoras, tostadoras, neveras rotas y otros preciados trozos de manguera, latiguillos y herrumbres, la vida sería mucho más difícil.

La lección de hoy es aprenderse (el saber no ocupa lugar) una nueva máxima: "la mierda (basura, si sois más finos) no ocupa lugar"

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