martes, 2 de julio de 2013

sin alas

No ha sido tan duro, he llorado pero poco y sin lágrimas. Me he refugiado en el trabajo, concretamente en quitarme de en medio unos  informes que tienen que salir sí o sí en estos quince días para irme de nuevo con la conciencia tranquila (bueno, más que nada para que no se me acumule demasiada chamba y me digan impertinencias).

Se nota que ha empezado julio, había menos coches y tras el cristal lucía el sol, no sé cuánto durará porque se está formando una especie de tormenta de muy mala pinta. Así que he aprovechado para escribir un rato antes de que se desate y me pille corriendo por los caminos del señor, porque hoy vuelvo a correr. En Conil salí un día por la mañana a correr por la playa, fue una gozada pero no lo bastante como para forzarme a madrugar más veces. Voy a coger un poco de forma, mi buen tono de piel se merece un buen tono muscular.

Otra cosa que he decidido estas vacaciones es que quiero unas alpargatas con tela paisley, E. tiene unas cuñas increíbles de esa tela y yo quiero un equivalente en masculino, solo me puedo imaginar a Etro haciendo algo así, pero no podría permitírmelo. Me queda confiar en que alguien aprenda a hacer alpargatas (los/las interesadas que sepan que por 30 € hay curso en el que te enseñan, a mi me da vergüenza ir por eso de ser varón y los prejuicios imbéciles con los que se corta las alas uno a sí mismo).

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