viernes, 14 de junio de 2013

a la compra

El otro día C. y yo fuimos de compras, cambiamos el café por el Lidl. Es la semana de Asia y queríamos comprar montones de las míticas galletas chinas de la suerte, somos muy fans de estas galletitas que salen en multitud de películas y teleseries, ya sabéis, las galletas que suelen dar en los restaurantes chinos americanos que tienen una frase o proverbio dentro.

Y allí nos plantamos: me encantan los supermercados y más aún cuando son los que no visito a menudo. El colorido y los envases me chiflan, pero lo del Lidl está fuera de toda clasificación. ¡Es el supermercado aleatorio!, el orden de los productos es una auténtica fiesta psicotrópica. Entras, ves cervezas y papel higiénico, buscas más adelante en otro pasillo el agua y te encuentras con otras cervezas, al lado de la leche, pero sigues avanzando, cambias a dos pasillos más allá y ¡sorpresa! ¡otras marcas de leche! y más cervezas... alucinante, estoy seguro que este aparente caos es premeditado, no me puedo creer que no sea fruto de un plan de márketing teutón de lo más feroz. Aproveché para comprar sifón, (agua de seltz), estaba al lado del lavavajillas y de cajas de cereales de desayuno de marcas y mascotas totalmente nuevas a mis ojos. Muy maravilla todo el festival de chocolates, salchichas y quesos (y leche y cervezas y otras leches y más cervezas...)

Por fin encontramos las galletas, solo compramos 19 cajas... lo normal en estos casos (la foto es parte del cargamento). 

Me salió esta frase tan para mi: "Los hombres saben guardar silencio, pero solo la minoría se calla cuando es debido", está muy claro que las galletas funcionan, por eso somos fans de este tipo de iconos esotérico-gastronómicos.

Alguna vez lo he comentado, siempre he pensado que la suerte en la vida es un juego de suma cero, es decir, la buena suerte se acaba compensando con la mala de tal manera que el resultado es cero, por eso desde hace tiempo pienso que una ola de mala suerte se cierne sobre mi cabeza, creo que ya he disfrutado de bastante buena suerte y que puede que esté llegando la hora de la compensación, pero tras unos meses de dudoso equilibrio parece que o bien mi teoría no es cierta o bien todavía me quedaba o queda un poco más de buena suerte. Esperemos que por una vez mis teorías sean equivocadas.

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