miércoles, 22 de mayo de 2013

la elegancia de leer

Ya me he terminado el libro con el que estaba, "La elegancia del erizo". Llegué a él con muchas precauciones e incluso prejuicios, he salido de él con lágrimas y una sonrisa. Creo que lo que me tiraba un poco para atrás era el rollo filosofía del que hablaban las reseñas que había consultado previamente, junto con la popularidad de la novela. Los conceptos filosofía y popularidad los tengo asociados a chamanes gorditos, calvos y con gafas con montura al aire, tipos que me producen alergia.

Pero soy un sentimental empedernido, la trama suave y romántica ha podido con las personalidades rotundas y prepotentes de las protagonistas, con las lecciones "todo a cien" de filosofía incrustadas para dar un poco de volumen a la novela. Ha sido una lectura muy placentera que me ha tenido con sonrisa permanente durante un par de semanas, incluso llegué al borde de las lágrimas en un par de ocasiones, ¿sensiblería?, quizás, ¿y qué?.

El ejemplar que me dejaron (gracias E.) tenía varias hojas con las esquinitas dobladas, no sé si para recordar momentos y reflexiones interesantes (que es una costumbre mía también) o simplemente por descuidos azarosos, el caso es que según avanzaba las iba quitando y estiraba las páginas con la intención de borrar la idea de listado individual de frases y pensamientos geniales para dejar paso a la sensación de globalidad, de cuento, de novela de amores tiernos. Gracias, me gustó mucho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario