viernes, 8 de marzo de 2013

máximas y míminas

De muchos es sabida mi tendencia al profetismo, a la cuida y tutela espiritual y vital de las juventudes que me encuentro en mis vueltas por la vida. Me caracterizo por evangelizar en mis máximas vitales a la chavalería, sobretodo en esos momentos puntuales en los que me transformo en un ser de luz y dotado de una verborrea incontrolable empiezo a profetizar y soltar bobadas existenciales, (ver las caras de incredulidad de la chavalada al escucharme es más divertido aún).

Creo que tengo 3 o 4 máximas vitales o reglas que rigen mi vida, que sigo a pies juntillas y que pretendo que sean seguidas por aquellos que nos sucedan. Hoy voy a hablar de una de ellas, la conoceréis porque es vox populi pero no por ello es menos cierta y fundamental:

"En la vida hay tiempo para todo"

Vale, seguramente no la compartáis ni creáis que es cierta, pero eso es porque no tenéis ni idea de la vida en general. Yo mismo no era muy partidario hasta que mi mamá me miró a los ojos y me dijo seriamente: "A., en la vida hay tiempo para todo", desde ese momento me la creí a pies juntillas y el tiempo le dio la razón. El contexto en la que me la dijo era el siguiente: yo era un titulado universitario de veintipico años, opositor desde hacía ya un tiempecito que frustrado veía cómo sus compañeros de promoción trabajaban ya todos y se independizaban, ganaban su dinerito, hacían cosas propias de la edad adulta y mientras yo hipotecaba mi tiempo en las bibliotecas sufriendo las caras de incomprensión de la gente que me miraba como diciendo "éste qué hace perdiendo el tiempo". 
El tiempo dio la razón a mi mamá y unos meses después era yo el que adelantaba a mis compañeros a toda velocidad en la carrera de la vida.

Este ejemplo se puede aplicar a cualquier otra situación en la vida, por ejemplo ahora, diez años después las circunstancias me vuelven a retener en mis deseos de hacer cosas, los niños atan o retienen en cierta manera (deliciosa) muchos de mis proyectos o deseos, pero eso ya no me desanima, porque sé que "en la vida hay tiempo para todo" y en un futuro podré ir a clase de batería, a un curso de técnicas de escritura, al gimnasio a boxear con N., a NYC, podré retomar Come, Come Anoréxica!!!, ... y si no las hago será que no las tenía que hacer.


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