jueves, 28 de febrero de 2013

luces de la ciudad

La luz en la ciudad es muy distinta a la del lugar donde trabajo, apenas cinco kilómetros bastan para cambiar la metereología sentimental. Cuando salía de casa llovía, pero la luz era intensa y aunque hacía frío daba la sensación de vida post-invernal, además saliendo del garaje la puerta ya estaba abierta. Pero según abandonaba la ciudad la claridad se ha ido tamizando, ensuciando. Así cuando entraba en el parking del edificio en el que trabajo dejaba a mi espalda un paisaje desolador y gris, más propio de nieve pasada de fecha, en fase de descomposición.

Me he pinchado el nuevo de Fangoria, que tiene una portada muy de colores y de cerezos en flor (sigo rodeándome de flores), intentando construir un micro clima más agradable. En cuanto me tome un café nada me podrá vencer, en plan Too Much Coffee Man, un superhéroe muy divertido adicto a la cafeína, algo que me suena bastante, bueno más bien le suena a mis riñones e hígado.

Hablando de superhéroes, ayer vi Chronicle una película de 2012, (aparte de reodeándome de flores, sigo repasando la cartelera del año pasado). Se trata de un falso documental sobre tres adolescentes que adquieren superpoderes, bueno, realmente se trata de cómo digeriríamos la gente corriente el convertirnos en seres extraordinarios, cómo utilizaríamos los inadaptados estos poderes. Me ha gustado muchísimo, ha sido algo así como un Misfits serio encontrado con conflictos psicológicos tipo Akira (¿ha sonado suficientemente friki?). 80 minutos perfectamente realizados e interesantes que me hacen pensar que éstos son superhéroes y no Los Vengadores.

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