viernes, 18 de enero de 2013

gente corriente

Por fin he vuelto a ver a la "mujer de la curva", no la había visto después de navidades pensé que la habíamos perdido, que se había cambiado de carretera y por eso ya no desayunaba en nuestro office. La mujer de la curva de la que hablo es una señora que tiene un aspecto un poco extraño (se parece un poco a lo que sería el reverso tenebroso de Julie Andrews en Sonrisas y Lágrimas) , hace cosas muy extrañas como zamparse un tupper de litro y medio de gachas o sopa de leche con pan de molde, después un líquido que saca de un termo y finaliza con un café de la máquina, todo ello dando la espalda al respetable y con la mirada fija a la pared. Claro, una persona así no nos podía pasar desapercibida, además no sabemos de dónde ha salido, pero dado su aspecto tétrico yo opino que es la mujer de la curva de la rotonda que hay aquí al lado, que se pasa a desayunar antes de irse a casa a dormir después de estar toda la noche trabajando en su curva.

Ahora cuando vuelva a casa me cruzaré con una chica que invariablemente me encuentro esperando a la puerta del gimnasio todos los días de la semana, semana tras semana, mes tras mes. Lo curioso de ella no es que sea un esparraguín, ni su gorro tipo ruso de piel, ni que lleve siempre la misma indumentaria, no, lo curioso es que me cruzo con ella a las 15.45 mientras que el gimnasio abre siempre a las 16.00, nunca antes, ¿qué narices anda esperando al menos cuarto de hora todos los jodidos días?, joer, ¿tendrá la esperanza de que algún día se equivoque el del gimnasio y llegue antes?, ¿querrá asegurarse la bici estática de la suerte?, no lo entiendo.

Me pregunto qué pensarán ellas de mi...




1 comentario:

  1. Yo siempre me lo pregunto, qué pensarán "ellas" de mí.

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