martes, 4 de diciembre de 2012

AVE en la cazuela ...

Me encanta viajar en tren, es mi medio de trasporte favorito. Y si es en el AVE ya es lo más: comodidad, relax, rapidez, ... la perfección.

Las estaciones tienen un toque entre romántico y sórdido muy apetecible, confluyen allí  miles de historias de amor, son testigos de ríos de lágrimas, sirven de hábitat para desamparados y excluidos que no tienen otro lugar. Constituyen nudos, centros energéticos en el sistema nervioso del planeta.

El domingo además tuve una experiencia redonda en el tren de vuelta a la realidad: despedida emocionada, cansancio acumulado, preciosa lectura y lo más importante y genial de todo: el disco que estuve escuchando en el trayecto duró exactamente el tiempo del viaje. La última canción, los últimos suspiros de la última de las 14 canciones coincidían exactamente con la desaceleración y parada.

Me invadió una paz preciosa, una levedad mágica que me hizo cerrar los ojos por dos eternos segundos, mientras el resto de viajeros se apresuraban a recoger sus equipajes aproveché para regodearme de la casualidad vivida, saboreaba el placer de las pequeñas cosas y según abrí los ojos me sentí lleno de vida nuevamente, recién llegado a la realidad con las pilas muy cargadas, listas para funcionar cuidando a esas dos pequeñas tripochitas que corrían felices por el andén al encuentro de su padre...

3 comentarios:

  1. Qué mágico... ¿Qué disco era?

    ResponderEliminar
  2. "Tu hoguera está ardiendo", el primero de Klaus & Kinski. Y es que visualiza el final con "Sintigo o sin ti", fue acojonante... http://youtu.be/DIYoVKWP2fc

    ResponderEliminar